# La paradoja de nuestro ministerio
>**"Profesemos la verdad en amor y crezcamos en todo en Cristo, que es la cabeza."** (Efesios 4:15, RVC)
El amor susurra cuando el corazón quiere gritar.
Bendice cuando el impulso es maldecir.
El amor contempla el mundo a través de los ojos del otro;
pero yo quiero que me entiendan a mí.
El amor requiere que yo salga de mi propia piel
para ver cómo se ve todo desde allá.
Y el amor no se limita a imaginar...
sino que actúa.
Anima a un miembro que lucha contra la depresión,
visita a quienes esperan una cirugía mayor,
llama a un miembro de la iglesia que padece alzhéimer
solo para conversar,
aunque repita las mismas anécdotas.
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La verdad también tiene sus exigencias.
Cuando mis sentimientos confunden
lo que representa el amor,
la verdad atraviesa la niebla
de mis percepciones.
Y me hace acordar que a veces
el amor causa dolor.
Y cuando reconozco la verdad,
no puedo darle la espalda
sin traicionarme a mí mismo.
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Quiero ser fiel al amor
y también la verdad.
¿Podré encontrar una solución definitiva?
¿O tendré que vivir con esta disonancia?
No me gusta esa respuesta.
Quiero un mundo sencillo,
sin los dilemas morales
que complican el ministerio.
Pero persiste en mí la lucha
entre el amor y la verdad.
Y ambos exigen mi fidelidad.
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Autor: Gregorio Waddell
Publicado: 10 de octubre de 2026
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