# La esperanza de gloria
Antes oculto… ahora revelado con un resplandor transformador.
>«Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los no judíos, y que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria» ([Colosenses 1:27](https://www.biblegateway.com/passage/?search=Colosenses%201%3A27&version=RVC)).[^1]
Las palabras me fascinan. Ya sea que pase junto a un cartel publicitario o esté viendo una presentación, mis ojos se fijan en las palabras. No en los colores ni en las formas: en las palabras. Y si encuentro una falta de ortografía, frunzo el ceño y niego con la cabeza.
Lo sé… Es un poco exagerado, ¿verdad? Pero, en mi defensa, parece que a Dios también le importan las palabras: nos dio alrededor de 785.000 de ellas en la Biblia.¹ Y uno de los títulos de Cristo es precisamente «el Logos», es decir, **la Palabra** (Juan 1:1).[^2]
Las palabras son como los vagones de un tren de carga: cada una lleva un significado en su interior. Y este versículo de Colosenses avanza por las vías con cuatro vagones, cada uno cargado de un profundo significado.
Acerquémonos y veamos qué llevan dentro.
## 1. Riquezas
El primer vagón lleva la palabra «riquezas». Pero no se trata de esas riquezas que pierden valor con cada fluctuación de la bolsa.
Vivimos en un mundo que considera la acumulación de riqueza como la principal medida del éxito.
Jesús nos recordó:
>«No sólo de pan vive el hombre» ([Mateo 4:4](https://www.biblegateway.com/passage/?search=Mateo%204%3A4&version=RVC)).
Y Pablo hizo una advertencia en el mismo sentido:
>«Los que quieren enriquecerse caen en la trampa de la tentación, y en muchas codicias necias y nocivas, que hunden a los hombres en la destrucción y la perdición; porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual algunos, por codiciarlo, se extraviaron de la fe y acabaron por experimentar muchos dolores» ([1 Timoteo 6:9–10](https://www.biblegateway.com/passage/?search=1%20Timoteo%206%3A9-10&version=RVC)).
Cuando Pablo habló de «las riquezas de la gloria de este misterio», se refería a una riqueza más valiosa que el oro: un tesoro que no está sujeto a impuestos y que nadie puede robar.
Hablaba de un tesoro muy particular, antes oculto al mundo… y ahora revelado.
Esto nos lleva al siguiente vagón.
## 2. Misterio
A todos nos gusta un buen misterio. Si no, pregúntenle a cualquier lector de Sherlock Holmes.
Pablo utiliza esta palabra para describir el evangelio: un misterio oculto durante siglos.
Pero, en el sentido bíblico, un misterio no es algo que todavía no se ha resuelto. Es algo que antes estaba oculto y ahora ha sido revelado. Es Dios quien descorre el velo.
El Antiguo Testamento nos dio muchas pistas: los símbolos llenos de significado del tabernáculo, las palabras enigmáticas de los profetas, las imágenes de los salmos.
Y entonces se abrió el telón y quedó a la vista aquello a lo que todo apuntaba…
Y vemos a Jesús.
>«Misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ahora ha sido revelado» ([Romanos 16:25–26](https://www.biblegateway.com/passage/?search=Romanos%2016%3A25-26&version=RVC)).
El misterio ya no está oculto. Tiene un rostro, una voz, una cruz, una corona.
Y no solo nos revela nuestro pasado, sino también nuestro futuro. Así llegamos al tercer vagón.
## 3. Gloria
La palabra «gloria» evoca escenas de honor y triunfo: soldados que vuelven a casa, atletas que suben al podio.
Pero la gloria bíblica abarca mucho más. Se nos presenta como una luz deslumbrante, radiante y santa.
Después de su encuentro con Cristo en el camino a Damasco, Pablo cuenta:
>«Yo no podía ver por causa de esa luz tan potente» ([Hechos 22:11](https://www.biblegateway.com/passage/?search=Hechos%2022%3A11&version=RVC)).
Esta gloria no solo es radiante; también es hermosa. Lo vemos en pasajes como Mateo 6:29, donde Jesús dice acerca de los lirios del campo:
>«Ni el mismo Salomón, con toda su gloria, se vistió como uno de ellos» ([Mateo 6:29](https://www.biblegateway.com/passage/?search=Mateo%206%3A29&version=RVC)).
Pero aquellas flores no hacían más que reflejar la gloria de su Creador, porque él es la esencia misma de la gloria. Cuando lo glorificamos, no le añadimos algo a Dios: reconocemos lo que irradia de su propio ser.
Y es esa gloria la que nos lleva al cuarto vagón, el que nos habla de nuestra vida presente.
## 4. Esperanza
En el uso cotidiano, la esperanza suele sonar como algo poco firme, como un simple deseo: «Espero que no llueva». «Espero que esto salga bien». Hay incertidumbre en esas palabras.
Pero la esperanza bíblica es diferente. No es un estado de ánimo, ni mero optimismo, ni una negación del dolor.
Está anclada en las promesas de aquel que se levantó de la tumba y está sentado en el trono del cielo: aquel en quien confiamos.
Nuestra esperanza no es frágil; es la roca sobre la que edificamos nuestra vida. Esperamos lo que nos ha prometido aquel cuyas palabras siempre son verdaderas: perdón, vida eterna, un cuerpo resucitado, cielos nuevos y tierra nueva, gloria sin fin.
Y cuando reunimos todo y contemplamos el tren completo, comprendemos la fuerza de este mensaje.
## Uniéndolo todo
>«Cristo en ustedes, la esperanza de gloria»
Nuestra esperanza no apunta a una vida vaga en el más allá, sino a una existencia glorificada: VIDA, con mayúsculas.
Y esa gloria crece en nuestro espíritu aun cuando nuestro cuerpo envejece. En palabras de Pablo:
>«Aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando de día en día» ([2 Corintios 4:16](https://www.biblegateway.com/passage/?search=2%20Corintios%204%3A16&version=RVC)).
Como alguien que aprende a tocar un instrumento musical, o como un fotógrafo que busca mejorar con cada fotografía que toma, nosotros también vamos creciendo. Pero esta transformación tiene su origen en el Espíritu del Señor:
>«Por lo tanto, todos nosotros, que miramos la gloria del Señor a cara descubierta, como en un espejo, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor» ([2 Corintios 3:18](https://www.biblegateway.com/passage/?search=2%20Corintios%203%3A18&version=RVC)).
Todos hemos mirado alguna vez una luz intensa y, al apartar la mirada o apagarse la luz, hemos seguido viendo su imagen por unos instantes. Así como esa imagen parece quedar grabada en nuestros ojos, Cristo va dejando su imagen en nuestra alma cuando contemplamos cada día la gloria de su rostro en la oración, en las Escrituras y en la adoración.
No es nuestro esfuerzo por sí solo lo que graba su imagen en nuestro corazón; es el Espíritu quien nos transforma mientras respondemos a su presencia.
Por eso, este tren de palabras del apóstol Pablo no es teología abstracta. Es vida. Es vida eterna que ya está creciendo en nosotros.
«**Cristo en ustedes, la esperanza de gloria**» es una afirmación poderosa. Cuatro vagones cargados de eternidad.
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[^1] Textos bíblicos: [Reina Valera Contemporánea (RVC)](https://www.biblegateway.com/versions/Reina-Valera-Contemporanea-Biblia-RVC/). Reina Valera Contemporánea ® © Sociedades Bíblicas Unidas, 2009, 2011.
[^2] Cifra aproximada basada en el recuento de 783.137 palabras de la versión inglesa King James (KJV), de 66 libros. El número de palabras varía según el idioma, la traducción y el criterio de recuento; no corresponde a un recuento de la RVC. Véanse Kirk Cameron y Ray Comfort, *The School of Biblical Evangelism* (Bridge-Logos Publishers, 2004), p. 341, y Jurica Sinko, [“How Many Words Are in the KJV Bible? The Official Count”](https://urbible.com/how-many-words-are-in-the-kjv-bible/), actualizado el 12 de septiembre de 2025.
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Autor: Gregorio Waddell
Publicado: 10 de octubre de 2026
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